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[OPINIÓN] ‘Viernes Santo’ artículo escrito por Antonio García Mendoza

Con muy pocas horas de descanso amaneció el día más grande para Antequera, el Viernes Santo. El Viernes Santo es el día donde acaba y comienza todo, es el día que Cristo nos redime enseñándonos a abrazar la Cruz de vida. También para un cristiano cofrade que su salida penitencial la tiene el Viernes es pasarte por la mente todo el esfuerzo, el trabajo, los sinsabores y alegrías que durante el año tenemos.

Viernes Santo de novedades, de nervios e ilusión, que pase lo que pase nadie nos va a quitar, pues el trabajo está hecho, y si ellos quieren salir saldremos y si no, con resignación cristiana aceptaremos, orgulloso de todo lo realizado, grabando en nuestros cofrades corazones lo mejor del año.

Viernes Santo, traje osbcuro y corbata negra por la mañana, mientras que por la tarde, túnica y capuz morado, cíngulo dorado y pañuelo blanco, sin olvidar el guante negro reflejo del luto en el que estamos los cristianos por la Buena Muerte del Señor, que antes fue con nuestra Cruz a cuestas, Dulce Nombre de Jesús. Éste año será diferente, y cambiaré el morado por el traje obscuro y podré verte y acompañarte desde un lugar privilegiado, pidiendo por aquellos que más te necesitan, para así volver el próximo año a lucir el morado y portarte sobre mis hombros.

Viernes Santo, con miradas al cielo esperando que se torne en un brillante e incesante celeste, donde se mezclará el morado y el burdeos con la pureza de la talla de nuestra madre, Reina de la Paz de Antequera, con nuestro reflejo de sufrimiento y pasión de vida, Dulce Nombre y Cristo de la Buena Muerte, o con la mirada inocente de nuestro Niño Perdido.

Viernes Santo, de Vega que bendice los campos, Vega que es el reflejo del sufrimiento humano reflejado en el hermanaco exhausto y Vega que nos conduce a nuestra Basílica, para un encuentro glorioso en “La Citarilla” de dos rosas místicas, Paz y Socorro.

Viernes Santo, donde una blanca paloma de pureza reflejada en plata alzó y volverá a alzar el vuelo año tras año para repartir Paz sobre Antequera y sus gentes y donde su morado manto cubrirá todas esas peticiones que fielmente atenderá con su buen hacer al que nos tiene acostumbrados a sus devotos y cofrades.

Viernes Santo, donde nos despediremos hasta el año próximo con un: ¡Viva el Niño Perdido!, ¡Viva el Dulce Nombre de Jesús!, ¡Viva el Cristo de la Buena Muerte!, ¡Viva la Madre de Dios, Reina y Virgen de la Paz! y ¡Viva la Cofradía de Abajo!

ANTONIO GARCÍA MENDOZA

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