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[OPINIÓN] ‘Limpio, limpio’ por Manuel Hidalgo

No puedo entender como, generalmente, se necesitan tantas clases de limpiadores en cualquiera de sus variantes. Y no me equivoco en nada, cuando aseguro que son mas de cuarenta clases distinta, las que usamos casi diariamente. Ejemplo:

Detergente en polvo, para lavar a maquina ropa blanca y ropa de color. Otro tanto para lavar a mano, ropa blanca o de color, y todo esto igual pero ahora con detergente líquido, y van ocho. Seguimos. Lejía normal para lavar ropa blanca o de color, lejía perfumada y para maquina. Y van trece. Limpiadores de baño, para inodoro, para azulejos, antical, para suelos, y son diecisiete. Que con el limpiacristales, el amoniaco, el desengrasante, el multiusos, el fregasuelos, el suavizante de olor a flor, a colonia y a primavera, más el lavavajillas liquido o en pastillas, el abrillantador y las sales, el jabón verde en pastillas, son ya treinta. Seguimos, para fregar los platos a mano, antioxidante, limpia metales, limpia muebles, liquido y en spray, teñidor, desteñidor, blanco nuclear, cera para suelos, y alcohol de limpiar. Y con el limpiador de vitrocerámica tenemos ya más de cuarenta productos distintos. Y digo yo, tanto hace falta para tener una limpieza ideal. Pues no me lo puedo ni de creer. Ozú, ozú, ozú.

Manuel Hidalgo

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